Al salir del trabajo

Hoy de camino al trabajo pensaba en lo que haría al salir. Pensaba en ir a entrenar o quizá escribir algo. Ambas cosas las hago muy mal, pero me gustan y me entretienen.

Solo cuando estoy entrando por la puerta pienso en el trabajo. Un día más; no se ha dado mal. Un día corriente. Al salir de trabajar unos compañeros me han ofrecido echar una cerveza. Tentador, pero lo último que quiero es salir de trabajar y seguir hablando de trabajo. Me voy a casa, he dicho tranquilo.

Avería coche
Avería coche

El camino de vuelta ha sido una indecisión constante. Hasta las 18 no tengo que recoger a mi hija de inglés. Puedo ir a entrenar o escribir, aunque la posibilidad de echar la siesta planea sobre mi. Mis pensamientos se han desvanecido de golpe, un ruido seco seguido de unos tirones han detenido mi coche en la mitad de la carretera. Después de buscar durante 5 minutos el chaleco y otros 5 para montar el triangulo he vuelto a la realidad. Me he quedado tirado con el coche; ¡Fantástico!

Ahora es cuando me pregunto por qué no hice aquel curso de automoción, pero la respuesta es clara, no lo hice por que no. El de la grúa muy simpático, me ha recriminado que el triangulo no está a la distancia correcta; que me perdone pero me he dejado la cinta métrica en los otros pantalones.

Los del taller también han sido muy amables, y me han entregado un presupuesto que me “jode” todo el mes. He llegado tarde a buscar a mi hija y no hice nada de lo que tenía planeado. Pero dicen que he tenido suerte, que me caducó la ITV el mes pasado que si me paran los guardias tengo otro disgusto.

Por hoy he tenido suficiente, mañana más y mucho mejor.